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SISTEMATIZACIÓN DE LA EXPERIENCIA DEL COLECTIVO ISITAME, A.C. EN LA SELVA NEGRA, CHIAPAS.

CONSTRUYENDO SUSTENTABILIDAD EN LA SELVA NEGRA.

“El desarrollo es sustentable cuando sustenta la vida

De la familia, de la comunidad y del medio ambiente

 

 2.- La problemática del Desarrollo Local.

La Región de Los Bosques, dentro de la que se ubica la microrregión Selva Negra, en el Norte de Chiapas, presenta una condición compleja, de existencia de vastos recursos naturales, culturales  y humanos, a la par de una alta marginación y exclusión social.

La existencia de comunidades campesinas -zoques, tzotziles y mestizas- en un territorio con alta diversidad biológica, ha permitido el desarrollo de una agricultura diversa que produce una parte muy importante de los alimentos de la población, así como de productos destinados al mercado, principalmente local y una parte al nacional y a la exportación, en el caso del café y la miel.

 

Los municipios que integran la región de trabajo son parte del corredor biológico mesoamericano, poseen una gran diversidad biológica y contienen  uno de los últimos reductos de bosque de niebla en el Estado, lo que hace fundamental su conservación. Cuentan, así mismo, con una gran riqueza paisajística y abundantes cuerpos de agua, que le otorgan un gran potencial ecoturístico.

La región vivió, durante la década de los 60´s, el embate de la ganaderización del trópico húmedo, auspiciado por el FMI y el Banco Mundial, lo que generó un proceso de deforestación devastador para la región, al cual se han sumado la tala clandestina, agricultura de roza-quema y la alta presión demográfica.

El proceso de deterioro de los recursos naturales pasa por la disminución de masas forestales, la pérdida de fertilidad del suelo, la contaminación de suelos y aguas, por uso de agroquímicos y desechos humanos; así como la pérdida de biodiversidad natural y de diversidad de cultivos.

La posición geográfica de la región, junto con el deterioro de los recursos arriba señalado y las condiciones de marginación y exclusión social, provoca una gran  vulnerabilidad a los desastres naturales, haciendo de la región un lugar de riesgos, principalmente hidro-metereológicos y sísmicos. La erupción del volcán Chichonal en 1982 y los persistentes deslizamientos de laderas, hundimientos, grietas e inundaciones, constituyen los ejemplos más relevantes  de dicha vulnerabilidad.

Lo anterior hace  muy importante fortalecer y replicar las experiencias exitosas de manejo agroecológico de la agricultura y de pago de servicios ambientales, mismas que fortalecen la seguridad alimentaria de la población, a las ves que representan alternativas para la prevención y mitigación de desastres naturales.

La economía de la región combina una fuerte vertiente de autoconsumo, con un conjunto de actividades para el mercado, a través de complejos sistemas productivos tradicionales y modernos. La milpa y el solar constituyen los proveedores fundamentales de alimentos para la población local, a través del autoconsumo y de la venta  local de pequeños excedentes; la generación de ingresos depende de los sistemas café y ganado, así como del cultivo intensivo de hortalizas, flores y frutales más recientemente.

Otro aporte fundamental a la economía lo proporciona la venta de mano de obra, que principalmente emigra de manera temporal hacia los Estados de Tabasco y Yucatán, y en menor medida a Estados Unidos. Así mismo, los apoyos gubernamentales (prospera, pro-agro, subsidios al café, etc.) constituyen aportes muy importantes -cercanos al 30%- a la economía familiar y a la dinamización de la economía local.

Desafortunadamente, muchos  de éstos recursos salen de la región mediante la compra de bienes de consumo manufacturados y de insumos para la producción, a través de los intermediarios y distribuidores locales y de la presencia de empresas trasnacionales, lo que lejos de fortalecer la economía local, refuerza su condición dependiente. Difundir,  impulsar, fortalecer y coadyuvar con las experiencias de fortalecimiento de la economía local es fundamental para propiciar el desarrollo sustentable de la región.

La región presenta bajos índices de desarrollo humano, dos de los municipios del área de trabajo se encuentran entre los 28 municipios de menor índice de desarrollo humando del Estado y todos poseen grados altos y muy altos de marginación; así mismo los municipios presentan altas tasas de violencia familiar, altos grados de alcoholismo, de mortalidad materno infantil  y de analfabetismo, acentuado en el caso de las mujeres.

Una amenaza  más para la región es la creciente presencia del narcotráfico en algunos municipios y localidades, que actualmente dificulta la integración del territorio y constituye una situación de riego socio-político.

La región tiene una población mayoritariamente joven (menor de 15 años),  lo que nos da una dimensión de los retos que para su desarrollo tendrá que enfrentar ahora y en el futuro, su tasa de fecundidad en casi el doble de la media Estatal y presenta mayores índices de feminidad que el resto del Estado, lo que nos habla de la importancia de la migración en la región.

La riqueza cultural de la región deriva de su multiculturalidad. Pueblos originarios de la Nación Zoque se mezclaron en un primer momento con la población tzotzil migrante de los Altos y posteriormente con la población mestiza de San Cristóbal y de Tabasco. Los territorios originales zoques y  tzotziles se han reconfigurado a partir de las migraciones de la década de los 90´s vinculadas a las recuperaciones recientes de tierras ganaderas de las partes bajas por grupos de campesinos-indígenas, conformando en la actualidad un mosaico de gran riqueza étnica que genera fuertes intercambios culturales y pautas de gobernabilidad en reacomodo.

La presencia institucional ha sido históricamente muy débil en la región. Su ubicación en las montañas del norte del Estado y su gran cercanía con el Estado de Tabasco, provocan que sea una especie de región invisible para el Gobierno Estatal. Solo en momentos de conflicto social o de desastres naturales cobra protagonismo ante las instituciones.


 

 3.- Estrategia de atención comunitaria.

  3.1.- Antecedentes.

La presencia del Colectivo Isitame en la Región data del 2007, año en el que retomamos una anterior relación con la Red de Mujeres de la Región Norte; establecimos el vínculo con los ayuntamientos, para atender la emergencia derivada del frente frío #4 y el posterior trabajo de gestión de riesgos; e iniciamos un trabajo de largo aliento -apoyado en la alianza con diversas instituciones y programas (PESA, CONABIO, MasAgro, Oxfam-México, COLPOS)-, dirigido a construir la soberanía alimentaria a partir de un ENFOQUE TERRITORIAL  y una metodología participativa  para la construcción de la ESTRATEGÍA REGIONAL DE TRABAJO, misma que permitió la delimitación de la microregión y la realización de un diagnóstico microregional  y un proceso de planeación comunitaria, a partir del cual se definieron 6 ejes de trabajo:

  1. Fortalecimiento del traspatio/solar a través del manejo integral y mejora del espacio como sistema productivo y espacio de reproducción familiar.
  2. Revaloración y preservación de la milpa y la producción de granos básicos a través de su mejoramiento combinando el manejo tradicional y las inovaciones tecnológicas.
  3. Fortalecimiento de la cafeticultura.
  4. Desarrollo de capacidades humanas, técnicas y organizativas para la autogestión, el mejoramiento de losproductivos, la economía familiar y el hogar saludable.
  5. Promover la concurrencia y convergencia de acciones de las instituciones.
  6. Fortalecer el mejoramiento de la ganadería semiintensiva.

 

Mismos que han significado los ejes prácticos de trabajo con las y los productores, en la medida que constituyen los sistemas productivos fundamentales de las unidades de producción de la región.

Paralelamente, seguimos trabajando con los temas de fortalecimiento del protagonismo de las mujeres y con la gestión de riesgos de desastres naturales. Lo que permitió converger en la formación de la Red de Gestión de Riesgos y Seguridad Alimentaria en el 2012.

Durante el 2013, iniciamos un vínculo con diversos actores locales (Universidad Tecnológica, JPIC, Ejidos, Organizaciones y Cooperativas) en torno al tema del rescate de la Selva Negra, como el conjunto de reductos de bosque mesófilo de montaña que existen en la región. Como un elemento importante para el desarrollo territorial y desde el aporte concreto del manejo de los sistemas de producción que preservan la agrobiodiversidad y hacen un manejo más racional y sustentable de los recursos naturales.

 

 3.2.- Relación con CONABIO.

En ésta etapa, iniciamos la relación con CONABIO,  centrando nuestro trabajo en el un primer estudio regional y la definición de  un primer sitio de posible conservación, en el municipio de Rayón, a cuyas comunidades se han destinado los esfuerzos y los apoyos a través de proyectos productivos durante los ejercicio del 2014 y 2015.

Misma que ha permitido avances significativos:

  • El fortalecimiento del Grupo de Trabajo Selva Negra, integrado por actores locales y por varias instituciones gubernamentales.
  • La identificación de áreas  de bosque mesófilo a conservar, encontrando cuatro áreas de importancia en los siete municipios que abarca la región y priorizando la de Rayón-Pantepec.
  • Avances en el diagnóstico territorial y de los actores locales para una intervención más estratégica en el territorio, misma que incluye retomar por nuestra parte el tema de la gestión de riesgos -Las nuevas administraciones municipales y la disposición del PNUD y de la Secretaria de Protección Civil nos permiten hoy posicionar de nuevo acciones en dicho sentido-.
  • La concreción de la Sociedad Cooperativa -legalización y puesta en marcha de la transformación y comercialización de la fruta-, con quien se ejercieron tres de los proyectos productivos durante el 2014.
  • El avance del proceso de revaloración, identificación y mejoramiento participativo de los maíces nativos en varias comunidades y la articulación con la Red de Maíces Criollos de Chiapas.
  • Iniciar el trabajo con el sistema productivo café.

 

 3.3.- Metodología de intervención.

La propuesta metodológica del Colectivo Isitame, está basada la Educación Popular, como un enfoque de la promoción social, que permite la construcción de ciudadanía; un enfoque territorial y de género.

Recuperamos la propuesta de construcción de poder local, como punto de partida y de llegada del proceso pedagógico, y lo nutrimos con los contenidos específicos de la perspectiva de género, asumiendo a la educación popular como el marco pedagógico general que orienta nuestra metodología.

En este sentido, construir poder local implica:

 

  • La construcción de sujeto social se realiza a partir del reconocimiento de los aportes de los actores a los diversos ámbitos de la sociedad –económico, cultural y político-; y de los procesos de empoderamiento personal y colectivo, mediante los cuales se reafirma la autoestima desde lo personal y la identidad colectiva de los grupos, organizaciones y redes de mujeres y hombres, partiendo del marco de los derechos de los humanos. La recuperación de las vivencias, las historias de vida de las personas son elementos claves para la comprensión de las relaciones sociales.

 

  • La elaboración de un proyecto propio de desarrollo desde los intereses prácticos y estratégicos de los actores. El reconocimiento de sus necesidades y aportes se recuperan como la base de la reflexión para la elaboración de sus proyectos personales, familiares, comunitarios y regionales, para contar con mejores condiciones de vida, a la vez que mejoren sus relaciones de poder. El conocimiento y apropiación de los recursos locales –materiales, espacios de toma de decisiones, tecnologías y redes de mercado- es una condición básica para la construcción de proyectos propios.

 

  • Generar la apropiación y gestión del territorio con una perspectiva de género y multicultural, mediante la elaboración de una agenda amplia de las mujeres y los hombres que permita incidir en los procesos de organización y en las políticas públicas para que el pacto social vigente incluya el reconocimiento a los aportes específicos de las mujeres y de los pueblos originarios; planes proyectos y recursos para mejorar las condiciones de vida – salud, trabajo, educación-; y propicie los cambios en las relaciones de poder–visibilización de las inequidades y la exclusión, espacios de toma de decisiones, resignificaciones culturales- que disminuyan las inequidades y propicien el desarrollo.

 

Nuestras técnicas pedagógicas incorporan elementos de la educación popular, tales como: la acción- reflexión- acción, en un proceso de recuperar los saberes y conocimientos resultado de la práctica de las personas, realizar el intercambio, la reflexión y la conceptualización de dicha práctica y definir nuevas acciones que permitan modificar la realidad; la generación de conciencia a partir de los espacios de reflexión y formación; lo que nos permite abonar a la construcción de  sujeto social.

De la pedagogía feminista, recuperamos: las dimensiones de lo personal y lo colectivo, de lo privado y lo público; rescatamos la vivencia como elemento pedagógico; la necesidad de la visibilización de las inequidades y de los aportes de las mujeres.

Del enfoque territorial del desarrollo rescatamos la visión amplia de los recursos naturales, del manejo que realizan de ellos los diversos actores y la relación entre las tecnologías existentes y los mercados locales y regionales, que determinan procesos de producción y realización de los bienes y servicios.

Utilizamos instrumentos pedagógicos como las giras, los intercambios de experiencias, las escuelas campesinas, los talleres, etc., como espacios de construcción colectiva del conocimiento, que parten de la práctica (necesidades, intereses, concepciones, sentimientos y experiencias vividas), para ir a un segundo momento de retroalimentación teórica y de visión con el planteamiento de los problemas y con este el aporte reflexivo de equidad de género en los temas planteados; un tercer momento es orientado a la transformación de la práctica y el diseño de propuestas, programas o iniciativas desde los intereses estratégicos  y las necesidades prácticas de las mujeres y los hombres.

Destacando los aspectos de género: profundizar el análisis de los roles productivo, reproductivo y comunitario de las mujeres en sus experiencias personales y grupales en la construcción de su empoderamiento; la importancia de construir condiciones para acceder a espacios, recursos y oportunidades en la esfera pública en los lugares donde tienen presencia, y las estrategias organizativas para  participar con propuestas en las orientaciones del desarrollo local y regional.


 

3.4.- Las escuelas campesinas.

Para los procesos de acompañamiento a los actores locales, nuestra principal estrategia pedagógica, han sido LA FORMACIÓN DE LIDERAZGOS Y LAS ESCUELAS CAMPESINAS.

A lo largo de esto años, hemos implementado al menos cuatro procesos formativos, con diferentes actores:

  • La formación de liderazgos de las organizaciones de mujeres para la incidencia en políticas públicas municipales.
  • La formación de liderazgos para el desarrollo territorial y la gestión de riesgos, con las autoridades municipales y los comités comunitarios.
  • La Escuela Campesina para el manejo de laderas con MIAF para gestión de riesgos y la seguridad alimentaria.
  • La Escuela Campesina para la revaloración y manejo del solar para la seguridad alimentaria y la buena nutrición.

Entendemos las Escuelas Campesinas como una estrategia que permite fortalecer la visión del manejo sustentable de recursos naturales vinculado los procesos productivos y temáticos específicos (gestión de riesgos, consolidar el proceso de apropiación del Modelo tecnológico MIAF, la revaloración y fortalecimiento del solar,) y para contribuir a la formación de sujetos autogestivos, con capacidad de propuesta, diálogo, interlocución y movilización, abonando a la construcción de una ciudadanía democrática y plural.

La Escuela campesina se implementa desde la misión del Colectivo Isitame: “Acompañar la formación de sujetos sociales, a través de la revaloración de sus saberes y capacidades y de la toma de conciencia crítica para la autogestión de su territorio”, y se sustenta en la estrategia de promoción social, utilizando la planeación participativa como método para el diseño de las propuestas de trabajo que ha permitido entender las necesidades de la gente, reconocer sus saberes, aprovechar los recursos locales, dar continuidad a los procesos, transparentar y rendir cuentas, así como crear alianzas y sinergias para la integración territorial, reforzando su papel como acompañantes de sujetos gestores de su propio desarrollo.

Los procesos formativos son, a la vez, procesos organizativos, por lo que de ellos se han derivado formas de asociatividad entre las comunidades y entre las promotoras, por lo que se ha acompañado la formación de:

  • La Red de Mujeres Municipalistas
  • La Red de Promotoras de la Seguridad Alimentaria
  • La Sociedad Cooperativa Trabajo y Bienestar en la Selva Negra
  • La Asociación Naza Cobak, A. C.

 

 

 

 

4.- Experiencias concretas y resultados.

Nos parece pertinente compartir dos de las experiencias más desarrolladas, que tiene que ver directamente con el uso de los recursos naturales y su aproximación a estrategias más sustentables:

  • El manejo de laderas con MIAF (Milpa Intercalada con Árboles Frutales) y
  • La revaloración y mejoramiento del solar

Ambas inscritas en la lógica de los sistemas de producción campesinos.

 

 4.1. El MIAF en la Microrregión Selva Negra

El sistema Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF) es una diversificación de la milpa que consiste en intercalar la milpa con árboles frutales. Cumple tres funciones: conservar el suelo y el agua, generar ingresos y producir alimentos.

 

La experiencia de apropiación del MIAF, inicio en los municipios de Pueblo Nuevo y Rayón en la Microrregión Selva Negra, desde 2009. Como resultado de diagnósticos regionales y comunitarios sobre la milpa como espacio principal de producción de alimentos y de recreación de la cultura de las familias campesinas, se observaron tres problemáticas por parte de las y los productores: erosión y pérdida de fertilidad de los suelos, baja producción de maíz y frijol y alto costo de los insumos agrícolas e ingresos económicos escasos.  Para las cuales se planteó buscar alternativas.

El MIAF se estaba difundiendo como una opción para territorios con agricultura de ladera, reconociendo sus atributos y ventajas para la recuperación y conservación de suelos, producción de alimentos y generación de ingresos. En contraparte en la región de trabajo se ubicaron como elementos importantes: la vocación productiva  del territorio para el cultivo de especies frutales, la disponibilidad de agua de lluvia, y sobre  todo de la presencia de la economía campesina familiar en la región con la milpa como sistema productivo predominante. Con estas coincidencias se decidió impulsar este sistema.

Un primer paso fue conocer la experiencia de manejo del sistema por productores en la región  de Oaxaca, donde se recibió unos cursos dirigidos a técnicos en el Centro Experimental en el INIFAP en la Región de los Tuxtlas, Veracruz. De forma complementaria se revisaron los requerimientos agroclimáticos y sociales así como el manejo técnico del sistema productivo.

Mediante platicas y análisis comunitarios con productoras y productores se acordó iniciar el proceso de sensibilización a productores  con la 1a Gira de intercambio a la Región de los Tuxtlas, Veracruz entre promotores y promotoras comunitarios de aproximadamente 20 comunidades de la Selva Negra y la Organización de productores de MIAF en Veracruz, con apoyo  del Centro de Investigación del INIFAP, representado por el M.C. Andrés Zambada.

El conocimiento de las y los productores de la Selva Negra de su territorio y de su fuerza de trabajo determinaron empezar el establecimiento del sistema MIAF con una pequeña superficie de 600 m2 y con árboles frutales de Durazno de variedades mejoradas, tomando en cuenta que ésta especie existe de manera silvestre en sus parcelas.

 

Aproximadamente 75 productores (as) de 3 comunidades sembraron 66 plantas de Durazno diamante. En esta etapa la complejidad se centró en tres aspectos: el trazo de la parcela con curvas a nivel en laderas muy quebradas con pendientes de hasta 100%, la disponibilidad de plantas de calidad certificada y el costo elevado de las mismas. Los recursos económicos que se utilizaron para la adquisición de plantas fue aportada por el Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria (PESA).

Para el acompañamiento técnico a las parcelas se consideró la escaza práctica en el manejo de árboles frutales por parte de los productores, y se diseñó el 1er Curso de capacitación y difusión regional sobre Podas y Nutrición del suelo en MIAF, el cual fue impartido por el Dr. José Isabel Cortes Flores del Colegio de Posgraduados (CP) y Dr. Robertony del INIFAP en Chiapas. Más adelante se creó la Escuela Campesina de Manejo de laderas con MIAF en la idea de profundizar en el conocimiento del sistema y adaptarlo a las condiciones locales.


En la idea de fortalecer el proceso de apropiación del modelo técnico, 3 años después se organizó un espacio de intercambio de experiencias en MIAF; con 80 participantes, productores y productoras en su papel de promotores (as),  representantes de Ayuntamientos Municipales y de instituciones de gobierno de organizaciones productivas presentes de la región. Aquí se recuperó la experiencia de los y las productoras, de los avances y logros pero sobre todo de los retos para continuar con la apropiación del modelo.

Actualmente el modelo MIAF ha sido apropiado por 300 productores pertenecientes a 12 localidades en los municipios de  Rayón, Pantepec y Tapalapa y están en proceso de establecimiento 50 productores de 3 localidades más.

Esta establecido en laderas con pendientes entre 60 y 100% de inclinación, en superficies pequeñas y dispersas, muchas de ellas cercanas a las casas habitación. Las superficies sembradas con árboles van desde 660 m2 hasta 1.5 has, aunque en promedio la mayoría de productores cuenta con módulos de ¼ de ha.

Más de la mitad de los módulos tienen Durazno de las variedades Diamante, Diamante mejorado y Oro Azteca y Aguacate Hass. En una cuarta parte del total de los módulos la diversificación de frutales es mayor con especies combinadas de cítricos (limón persa, naranja valencia, mandarina y toronja), mango, guayaba, chicozapote, manzana y pera.

El modelo tecnológico original ha sido adaptado de diversas formas por los y las campesinas de acuerdo al manejo que ellos hacen de sus milpas, del conocimiento de sus parcelas y de los diferentes climas, teniendo como factores comunes; la no quema de la parcela, la intensificación del espacio con rotaciones de diferentes tipos de hortalizas y granos, la asociación maíz y frijol en diferentes arreglos y tiempos de siembra y la diversificación de las especies cultivadas en el módulo de Miaf, con verduras locales y hortalizas como el repollo, papa, diferentes tipos de frijol, haba, alberja, nabo, cebollín y cilantro.

El cuidado de los árboles frutales por las familias campesinas varia de acuerdo a la disponibilidad de recursos económicos para comprar insumos. Los productores realizan podas, limpia, aplicación de fungicidas para prevenir y controlar enfermedades que se presentan por la alta humedad relativa y fertilización al  suelo y foliar para fortalecer el amarre de flores. En la milpa realizan el manejo tradicional, lo que favorece a los árboles frutales con la limpia y mediante el aprovechamiento de los residuos de cosecha de maíz y frijol. 

Después de 4 años de manejo de este sistema la producción de maíz se mantiene pero en la misma superficie ya empezó la producción de fruta como un resultado tangible. En cinco localidades ya empieza la producción y en dos de éstas, los productores obtienen por lo menos 4 cosechas al año: aguacate, durazno, maíz y frijol, aunque también obtienen producción del resto de cultivos establecidos pero en menor cantidad.

En términos económicos se han alcanzado 30,000 pesos al año en el segundo año de cosecha, como ingreso por la venta del aguacate y durazno, sin cuantificar el maíz, y el frijol que son principalmente de autoconsumo y las hortalizas. En una parcela que anteriormente solo producía maíz y frijol.

El sistema de la milpa con el MIAF se ha modificado porque ya no parte de la roza – quema, ahora se inicia preparando el suelo haciendo la limpia con herbicida, la quema se eliminó de las parcelas. Una segunda limpia se realiza manualmente.

A la milpa se han agregado tres mejoras: cambio en el arreglo de la siembra, selección de semilla en planta para disminuir altura y acame de plantas y aplicación de micorrizas y humus para mejorar la fertilidad del suelo y tener un mejor aprovechamiento de las plantas.

El suelo ha ido mejorando su estructura y fertilidad, muestra mayor contenido de materia orgánica y humedad en comparación con parcelas que no tienen MIAF. Esto se puede explicar como resultado de la no quema,  la incorporación de los rastrojos de maíz, ayudados también por la barrera viva en curva de nivel formada por los árboles frutales.

A nivel de comunidad está posicionándose la práctica de no quema, por un lado porque los productores que queman tienen que evitar dañar a los vecinos que tienen árboles frutales y por otro porque se observa una mejora en el suelo desmitificando los problemas que se relacionan con las dificultades de sembrar en suelos con rastrojos del ciclo anterior.

La percepción de los productores sobre la apropiación de ésta tecnología, se refleja en el testimonio del Sr. Gregorio Rodríguez López de Manzanillo Pinabeto que tiene 1.5 ha de MIAF con durazno diamante y aguacate hass: “Ahora ya no tengo que salir a trabajar fuera porque ya tengo aquí mi trabajo, entre mi hijo y yo atendemos la huerta, de aquí tengo mi paga. Antes salía a Cancún o Playa del Carmen ahora ya no. También ya comemos esta fruta de aguacate porque nada más la cortamos, antes no, porque es muy cara, no me alcanzaba para comprar para toda la familia”.

Cada municipio tiene sus particularidades en cuanto al tipo de especies frutales y su adaptación al clima, también a como incorporan este modelo a su unidad de producción, en algunos casos como Rayón donde el aguacate hass y el durazno se proyectan como opciones de generación de ingresos importantes, los productores han mostrado mayor interés por este modelo.

Como parte del proceso cadenas de valor, los productores de MIAF se han agrupado en la Sociedad Cooperativa, para procesar parte de su cosecha de durazno y para iniciar la comercialización conjunta de su aguacate a nivel regional.

 

4.2.- Revaloración y manejo del solar.

Los solares – también llamados huertos familiares o traspatios- son sistemas productivos agrosilvopastoriles muy complejos y sofisticados. En el solar, las familias campesinas realizan un manejo intensivo de los diversos factores: suelo, agua, luz y temperatura, generando arreglos que permiten un uso muy eficiente de ellos, mediante una organización del trabajo que incluye al conjunto de la unidad de producción familiar, bajo la dirección de las mujeres.

Como Colectivo, reconocemos que a medida que vamos entendiendo más la vida campesina, la riqueza de saberes, las capacidades de las mujeres, su incansable búsqueda y experimentación, su paciencia y perseverancia para hacer sustentable su producción -“sustentable porque sustenta la vida de la familia, de la comunidad y del medio ambiente”-, su asertividad para resolver en el día a día la alimentación de sus familias, más vamos aprendiendo a respetar esos saberes y mayor es nuestro compromiso con la agricultura familiar, con las mujeres y su condición invisible de productoras y con ese espacio tan ignorado por la sociedad y los gobiernos y tan fundamental para la reproducción de las vida campesina: EL SOLAR.


 

A continuación plasmamos algunos conceptos y principios del funcionamiento de los solares, del momento actual de crisis alimentaria y al mismo tiempo de la oportunidad que significa el derecho a la alimentación reconocido en nuestra Constitución durante el 2014.

 

Pero sobre todo, deseamos compartir algunas herramientas metodológicas que hemos construido a través del trabajo de acompañamiento al solar, así como algunos datos básicos de agrobiodiversidad y de productividad.

 

Hemos desarrollando un proceso de revaloración del mismo y de visibilización de los aportes de las mujeres a la economía de la familia, mediante su trabajo, sus saberes, su capacidad de dirección y de experimentación constante, mediante una estrategia pedagógica de: VISIBILIZAR, RECONOCER,  REVALORAR  Y  FORTALECER LOS  SABERES  de las Mujeres Campesinas.

 

 

 4.2.1 Los componentes del solar.

 

El espacio productivo del solar, permite incidir directamente en el fortalecimiento económico de las familias campesinas, a la vez que se fortalece la condición de sujeto de las mujeres - toda vez que son ellas quienes organizan y dirigen éste espacio, con la participación de toda la familia- y la formación de redes solidarias de aprendizaje, producción y acompañamiento mutuo, que les darán fortalezas para abordar otros aspectos cruciales para las mujeres, tales como la violencia que viven,  y la participación en otros espacios sociales y comunitarios.

 

En la Región, encontramos una  amplia gama de solares en todas las comunidades. Su desarrollo, diversificación y productividad dependen de varios factores:

 

  • La extensión del terreno, que se ve afectada por la distribución de la población, a mayor dispersión del asentamiento, mayor tamaño de los solares.
  • La antigüedad del solar, los solares más antiguos son más diversos y más productivos -de 12 años en adelante se puede decir que un solar es maduro-.
  • La edad de las mujeres que los dirigen, a mayor edad de las dueñas, mayor diversidad y conocimiento del manejo.
  • La pertenencia cultural de sus dueñas y dueños, existiendo diferencias sustanciales entre los arreglos de las comunidades zoques y las tsotsiles.

 

 Los espacios de los solares dependen en gran medida del patrón de asentamiento de las comunidades, observándose una creciente concentración en los poblados, como parte de la urbanización que se ha detonado en la región. Lo que hace que los espacios del solar se vean progresivamente amenazados y en algunos casos tendientes a desaparecer.

 

Son las comunidades con un patrón de asentamiento mesoamericano –disperso- y las que pese a tener un patrón compacto, poseen lotes grandes, las que logran contar con solares altamente diversificados y productivos.

 

4.2.2.- La agrobiodiversidad de los solares.

 

Todos los solares de la región presentan una alta agrobiodiversidad y un patrón general de componentes:

 

  • Árboles frutales y algunos leñosos.
  • Especies medicinales y condimentos.
  • Verduras tanto locales como introducidas.
  • Flores en una amplia gama. 
  • Animales –gallinas, guajolotes, patos, conejos y peces-, destaca la ausencia de cerdos por las dificultades de manejo sanitario.

 

    

 

 

El siguiente cuadro resume la agrobiodiversidad encontrada en la región, a partir de un muestreo aleatorio en seis comunidades y en 20 familias tsotsiles y zoques.

 

AGROBIODIVERSIDAD EN EL SOLAR TSOTSIL-ZOQUE.

FRUTALES

17 Especies

HORTALIZAS

15 Especies

CONDIMENTOS/

MEDICINALES

15 Especies

FLORES

14 Especies

ANIMALES

5 Especies

 

  • Durazno
  • Aguacate
  • Fresas
  • Zarzamora
  • Plátano
  • Café
  • Naranja
  • Guayaba
  • Chicozapote
  • Ciruela
  • Limón
  • Mandarina
  • Anona
  • Caña
  • Lima
  • Manzana
  • Níspero

 

  • Tomatillo
  • Chayote
  • Tomate
  • Haba
  • Alberja
  • Hierba mora
  • Coliflor
  • Frijol
  • Malanga
  • Tomate de cáscara
  • Calabaza
  • Repollo
  • Zanahoria
  • Ajo
  • Cebolla

 

 

ü  Orégano

ü  Tomillo

ü  Hierba buena

ü  Ruda

ü  Hinojo

ü  Sauco

ü  Manzanilla

ü  Epazote

ü  Hierba santa

ü  Tinta chiapana

ü  Cilantro

ü  Sauce

ü  Árnica

ü  Verbena

ü  Té de China

 

vFlor de difunto

vDalia

vCartucho

vOrquídeas

vAzucena 

vRosas

vHortensia

vCampana 

vPlatanillo

vGladiola

vLirio  

vMañanita

vBugambilia

vgeranio

 

¨ Gallinas

¨Guajolotes

¨Patos

¨ Conejos

¨Tilapia

 

Fuente: Datos propios, muestreo realizado en Mayo-Junio de 2011. Colectivo Isitame, A.C.

 

En él podemos observar una riqueza enorme: 17 especies de frutales; 15 especies de hortalizas; 15 especies de medicinales/condimentos; 14 especies de flores; y cinco especies de animales. Podemos observar solares que en sí mismos poseen hasta 30 especies vegetales y 4 de animales.

En mediciones realizadas a los solares durante el 2014, pudimos observar una alta variabilidad de número de especies vegetales, que va de 19 a 87, manteniéndose un promedio de 37 especies por solar.

La producción de los solares es muy diversa, fluctuante y persistente a lo largo del año: frutas en temporada; plantas medicinales y condimentos todo el tiempo; verduras durante las temporadas en que la milpa no las provee; carne y huevo de manera permanente. Siempre, en un manejo de las condiciones climáticas y en sincronía con la milpa y los otros sistemas productivos de las familias -café, ganado, bosque-.

Así mismo, el solar permite el aprovechamiento de los recursos suelo, agua, clima; y pone en juego los recursos de mano de obra familiar tanto de adultos como de infantes y aprovecha el amplio conocimiento que las mujeres poseen como campesinas. Generándose un complejo calendario de actividades que considera tanto las condiciones climáticas, como las actividades de los otros sistemas productivos y sus respectivos productos. Además de las épocas de actividad familiar o comunitaria que demanda el tiempo de las mujeres, como fines de ciclos escolares o fiestas comunitarias tanto religiosas como cívicas.

El solar aporta verduras para el consumo y para la venta en pequeña escala de los excedente al mercado local; frutas para el autoconsumo y para el intercambio comunitario; huevo y carne de gallina y guajolote para el consumo y para la venta.

 

 4.2.3. La productividad del solar.

La producción de verduras en el solar se sincroniza y complementa con la producción en la milpa, cuya diversidad es también muy alta, encontrando hasta 12 distintos tipos de verduras, cuatro variedades de frijol y cuatro de maíz.

Las aves se constituyen en un recurso clave para las mujeres y sus familias, toda vez que significan una fuente fundamental de proteína y un mecanismo de ahorro y generación de ingresos disponible y de rápida realización todo el año. De ahí la importancia tan destacada que para las familias campesinas y particularmente para las mujeres tienen “los pollitos”.

En término de productividad, podemos observar que los solares poseen una superficie que oscila entre un poco menos de 1/8  a un poco más de ¼ de Hectárea (de 840 a 2,880 metros cuadrados), de los cuales se obtienen entre 1,105 y 3,528 pesos al mes. Lo que traducido a hectáreas significaría entre 46,500 y 179,000  pesos por año por ha. Es decir, la productividad de los solares es muy alta y está basada en el excelente uso que las mujeres hacen de la biodiversidad a través de su conocimiento, trabajo, experimentación y dirección del trabajo.

 

4.2.4.- La revaloración del aporte de las mujeres a la seguridad alimentaria desde el solar.

A través del trabajo de acompañamiento al solar, hemos desarrollado un trabajo de revaloración del mismo y de visibilización de los aportes de las mujeres a la economía de la familia, mediante su trabajo, sus saberes, su capacidad de dirección y de experimentación constante, mediante una estrategia pedagógica de VISIBILIZAR, RECONOCER, REVALORAR Y FORTALECER LOS CONOCIMIENTOS En una relación cíclica entre lo que se sabe y lo que se aprende, mediante un proceso de diálogo de saberes entre las mujeres y  los técnicos externos, construyendo conciencia del valor propio y de los cambios necesarios.

El solar se ha revelado como un espacio de interacción agroecológica, de producción de alimentos, de generación de ingresos, de experimentación e innovaciones tecnológicas, que al ser visibilizado ha permitido que las mujeres cobren conciencia de sus saberes y aportes fundamentales al sostén de sus familias y a la reproducción de la vida campesina; el análisis de las relaciones de trabajo a su interior ha develado las inequidades entre mujeres y hombres al interior de la familia y de la unidad de producción familiar, así como la violencia de género que las mujeres viven dentro de las comunidades.

A través del trabajo de acompañamiento al solar, hemos desarrollado un proceso de revaloración del mismo y de visibilización de los aportes de las mujeres a la economía de la familia, mediante su trabajo, sus saberes, su capacidad de dirección y de experimentación constante, mediante una estrategia pedagógica de:

VISIBILIZAR,

RECONOCER,

REVALORAR,

DIÁLOGO DE SABERES y

CONSTRUIR TEJIDO SOCIAL

Resultado de ésta experiencia podemos proponer una secuencia metodológica, para visibilizar y revalorar el trabajo y aporte de las mujeres a la seguridad alimentaria de las familias, para definir estrategias de fortalecimiento de capacidades y autoestima de las mujeres, para mejorar la producción en sus solares y mediante el mejor uso de los recursos locales:

 

  1. Identificación de la agrobiodiversidad del solar.
  2. Talleres comunitarios de caracterización y revaloración del solar, como parte de la unidad de producción familiar.
  3. La escuela campesina para formación de promotoras.
  4. Las ferias comunitarias y regionales, para fortalecer el tejido social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5.- Análisis de los factores de éxito y limitaciones.

Después de caminar juntos productoras, productores y equipos de apoyo durante más de 8 años en la Selva Negra, encontramos que existieron factores que hicieron posible alcanzar los resultados obtenidos y también hubo limitantes:

Factores de éxito:

1.- Favorecer el diálogo de saberes entre campesinos (as), técnicos y especialistas, en el análisis, reflexión y definición de propuestas.

2.- Promover el protagonismo de las y los productores en la definición de las líneas y estrategias de intervención, mediante metodologías participativas con enfoque de género.

3.- La participación de productoras (es) líderes con gran capacidad, en procesos de formación de promotoras y promotores, como estrategia de promoción, organización y adaptación de las innovaciones tecnológicas a los sistemas de producción y organizaciones tradicionales.

4.- La realización de Giras de intercambio de experiencias, Escuelas Campesinas, Experimentación campesina como estrategias de sensibilización, aprendizaje, motivación y construcción de conocimiento para impulsar las mejoras tecnológicas.

5.- La promoción y aplicación de tecnologías alternativas agroecológicas que consideran la riqueza cultural y de biodiversidad de las comunidades con quienes se trabaja hacen que tengan mayor posibilidad de adaptación y apropiación por las y los sujetos.

6.- La vinculación con actores locales y externos como Organizaciones sociales y productivas, Ayuntamientos Municipales, Instituciones gubernamentales, Académicas y de Investigación que permitieron converger recursos humanos, materiales y económicos para garantizar los procesos tanto de formación, capacitación  como de inversión, investigación que se llevaron a cabo.

7.- La existencia de programas y recursos técnicos y de inversión que facilitaron la continuidad y el seguimiento en el acompañamiento organizativo, técnico y en la inversión para los procesos productivos y de comercialización permitieron el desarrollo de los procesos su avance y maduración que de no ser así no se hubiesen mantenido.

Limitantes:

Entre las limitantes ubicamos una de gran relevancia que es la cada vez menos disponibilidad de tierra de los y las productoras para implementar alternativas económicas, sobre todo de los jóvenes; debido a las altas tasas de crecimiento de la población.

En el mejoramiento de los sistemas de producción existe un vacío de opciones tecnológicas adecuadas a las condiciones naturales y socioeconómicas de ésta región, así como falta de diversidad de insumos, equipos y materiales y precios no competitivos, lo que genera elevar los costos de producción. En el eslabón de comercialización, la dispersión de las áreas de producción y la falta de infraestructura de caminos y almacenamiento dificulta el acopio y traslado de productos.

Las escasa presencia institucional con programas de fomento y desarrollo de la agricultura familiar, desalientan los sistemas de producción de alimentos y la dinamización de la economía local.

6.- Perspectivas.

Nuestra estrategia de trabajo en la Selva Negra para el periodo siguiente  se sustenta en cuatro líneas:

· Construcción del Plan de Gestión Territorial.

· Transversalización de la perspectiva de género en el desarrollo del territorio.

· Fortalecimiento los medios de vida de los habitantes de la región, mediante el desarrollo de sus sistemas de producción prioritarios, combinando saberes tradicionales y nuevas técnicas agroecológicas.

· Fortalecimiento de las capacidades locales para el manejo de riesgos socio-ambientales.

Mismas que constituyen la continuidad de los procesos que hemos venido desarrollando y que se complementan con un proceso de mayor especificidad y focalización de las acciones.

 

LA ESTRATEGIA PARA LA GESTIÓN TERRITORIAL DE LA

MICRORREGIÓN SELVA NEGRA.

 

LÍNEA

 ESTRATÉGICA

CORTO PLAZO

MEDIANO PLAZO

 

 

 

 

 

 

 

Construcción del Plan de Gestión Territorial

·         Realizar un estudio del territorio, así como  de los  recursos bióticos existentes en la región.

 

·         Consolidar el grupo de trabajo selva negra, mediante un convenio interinstitucional (JPIC, Isitame, Organizaciones Locales, UTS, CONABIO, PNUD, SEMAHN), como espacio de articulación y suma de esfuerzo para el desarrollo en la región.

 

·         Concretar una presencia interinstitucional en la región que permita detonar el desarrollo y detener el deterioro de los recursos naturales.

 

·         Construir propuestas de conservación de los recursos bióticos en la región, con los habitantes de las comunidades.

 

·         Implementar proyectos de inversión para fortalecer la conservación, la producción y los mercados  locales.

 

Tranversalizar la perspectiva de género en el desarrollo del territorio

·         Fortalecer a la red de mujeres municipalista, elevando su capacidad de incidencia.

·         Incorporar la  agenda de género a los planes de desarrollo.

 

 

 

Fortalecimiento los medios de vida de los habitantes de la región, mediante el desarrollo de sus sistemas de producción prioritarios, combinando saberes tradicionales y nuevas técnicas agroecológicas.

·         Mejoramiento participativo de las semillas nativas y revaloración de la agrobiodiversidad.

·         Consolidación del sistema MIAF para el manejo de laderas.

·         Desarrollar las estrategias de procesamiento y comercialización de frutas.

·         Fortalecimiento de la red de promotoras de la seguridad alimentaria, mediante mejoras técnicas a sus solares, organizativas y caja de ahorro.

·         Iniciar la reconversión de la ganadería a sistemas silvopastoriles.

·         Vincular a los productores de café con experiencias exitosas a pequeña escala.

 

·         Consolidar las cadenas de valor de los diversos productos: incubadoras, procesamiento y comercialización de frutales, producción de lácteos.

 

·         Promover proyectos de ecoturismo local, aprovechando la cercanía de Tabasco y el flujo natural entre la región y Tabasco y la península de Yucatán.

 

·         Fortalecer la organización de productores y su articulación con otros actores locales y regionales.

 

 

 

 

 

 

 

Fortalecimiento de las capacidades locales para el manejo de riesgos socio-ambientales.

·         Reactivar y fortalecer a los Comités Comunitarios de Protección Civil, propiciando su articulación en el Consejo Municipal y actualizando sus planes de reducción de riesgos y adaptación al cambio climático.

 

·         Capacitar a los Ayuntamientos en la visión de la gestión de riesgos y asesorar a la unidad municipal de protección  civil en la elaboración del plan municipal de protección civil y de acciones de cambio climático.

 

·         Fortalecer la coordinación intermunicipal para la atención conjunta a los problemas regionales y la incidencia ante las diversas instituciones.

 

·         Tranversalizar la perspectiva de gestión de riesgos en  los planes de desarrollo de la región y de los municipios.

 

Para el período próximo inmediato desarrollaremos un proceso de focalización de actividades en el Municipio de Rayón, teniendo como eje conductor el ordenamiento territorial de las comunidades que permita a la vez:

 

  •      Consolidar las actividades de fortalecimiento de medios de vida
  •      Iniciar una estrategia de conservación de áreas específicas y servicios sistémicos
  •      Fortalecer la organización de productores y los procesos de agregación de valor.

 

 

 

 

 

LÍNEA

 ESTRATÉGICA

CORTO PLAZO

MEDIANO PLAZO

 

 

 

 

 

 

 

Construcción del Plan de Gestión Territorial

·         Realizar un estudio del territorio, así como  de los  recursos bióticos existentes en la región.

 

·         Consolidar el grupo de trabajo selva negra, mediante un convenio interinstitucional (JPIC, Isitame, Organizaciones Locales, UTS, CONABIO, PNUD, SEMAHN), como espacio de articulación y suma de esfuerzo para el desarrollo en la región.

 

·         Concretar una presencia interinstitucional en la región que permita detonar el desarrollo y detener el deterioro de los recursos naturales.

 

·         Construir propuestas de conservación de los recursos bióticos en la región, con los habitantes de las comunidades.

 

·         Implementar proyectos de inversión para fortalecer la conservación, la producción y los mercados  locales.

 

Tranversalizar la perspectiva de género en el desarrollo del territorio

·         Fortalecer a la red de mujeres municipalista, elevando su capacidad de incidencia.

·         Incorporar la  agenda de género a los planes de desarrollo.

 

 

 

Fortalecimiento los medios de vida de los habitantes de la región, mediante el desarrollo de sus sistemas de producción prioritarios, combinando saberes tradicionales y nuevas técnicas agroecológicas.

·         Mejoramiento participativo de las semillas nativas y revaloración de la agrobiodiversidad.

·         Consolidación del sistema MIAF para el manejo de laderas.

·         Desarrollar las estrategias de procesamiento y comercialización de frutas.

·         Fortalecimiento de la red de promotoras de la seguridad alimentaria, mediante mejoras técnicas a sus solares, organizativas y caja de ahorro.

·         Iniciar la reconversión de la ganadería a sistemas silvopastoriles.

·         Vincular a los productores de café con experiencias exitosas a pequeña escala.

 

·         Consolidar las cadenas de valor de los diversos productos: incubadoras, procesamiento y comercialización de frutales, producción de lácteos.

 

·         Promover proyectos de ecoturismo local, aprovechando la cercanía de Tabasco y el flujo natural entre la región y Tabasco y la península de Yucatán.

 

·         Fortalecer la organización de productores y su articulación con otros actores locales y regionales.

 

 

 

 

 

 

 

Fortalecimiento de las capacidades locales para el manejo de riesgos socio-ambientales.

·         Reactivar y fortalecer a los Comités Comunitarios de Protección Civil, propiciando su articulación en el Consejo Municipal y actualizando sus planes de reducción de riesgos y adaptación al cambio climático.

 

·         Capacitar a los Ayuntamientos en la visión de la gestión de riesgos y asesorar a la unidad municipal de protección  civil en la elaboración del plan municipal de protección civil y de acciones de cambio climático.

 

·         Fortalecer la coordinación intermunicipal para la atención conjunta a los problemas regionales y la incidencia ante las diversas instituciones.

 

·         Tranversalizar la perspectiva de gestión de riesgos en  los planes de desarrollo de la región y de los municipios.

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